En este artículo

Hay baños donde el bidé sigue cumpliendo exactamente la función para la que fue instalado.

Y hay otros donde está ahí, limpio y perfectamente colocado, aunque su actividad principal consiste en sostener una toalla.

En algunas casas se utiliza para lavarse los pies después de pasar el día fuera. En otras sirve para enjuagar una prenda, lavar las patas de la mascota o dejar provisionalmente los productos de limpieza mientras se limpia el baño.

También está el clásico:

«No lo usamos mucho, pero mejor dejarlo por si algún día hace falta».

Y, por supuesto, el pequeño debate familiar entre quien quiere conservarlo porque siempre ha estado ahí y quien mira ese hueco pensando en un mueble, una ducha más amplia o, sencillamente, un poco más de espacio para moverse.

Todo esto no convierte al bidé en una pieza inútil. Dice algo más sencillo: no todos los hogares lo utilizan de la misma manera.

Por eso, cuando llega una reforma, la pregunta no debería ser automáticamente si hay que quitarlo o sustituirlo. La pregunta útil es otra:

¿Qué uso tiene realmente en tu casa y qué quieres que resuelva el nuevo baño?

El bidé que tenemos no siempre es el bidé que usamos

El bidé se diseñó principalmente para la higiene personal con agua, aunque en el día a día ha terminado acumulando muchos otros usos.

Estas escenas son bastante habituales:

  • Está ahí, pero casi nadie lo toca. Forma parte del baño, aunque la rutina real pasa por el inodoro y la ducha.
  • Sirve como apoyo. Toallas, cestas, papel, productos de aseo o el secador encuentran allí una repisa improvisada.
  • Se utiliza para lavarse los pies. Es práctico para un enjuague rápido sin entrar en la ducha.
  • Se mantiene “por si acaso”. No se usa a diario, aunque alguien en casa puede necesitarlo puntualmente.
  • Ayuda con bebés o mascotas. Algunas familias lo aprovechan para enjuagar una prenda pequeña o limpiar las patas del perro.
  • Sigue ahí porque quitarlo supone tomar una decisión. Mientras no llega la reforma, tampoco molesta lo suficiente como para tocarlo.
  • En un baño pequeño, condiciona bastante la distribución. Puede estrechar el paso o impedir colocar un mueble auxiliar.

Bidé utilizado para guardar productos de limpieza y utensilios en lugar de para higiene

Antes de decidir, conviene distinguir entre tres situaciones:

  1. Lo utilizas realmente como bidé.
  2. Lo utilizas, aunque para otras cosas.
  3. Apenas lo utilizas y permanece por costumbre.

La respuesta será distinta en cada caso.

Qué sigue haciendo bien un bidé tradicional

Un bidé independiente es una solución sencilla y conocida.

Puede seguir teniendo mucho sentido cuando:

  • se utiliza habitualmente para la higiene;
  • alguien en casa lo necesita por comodidad o costumbre;
  • se usa para baños de asiento;
  • se aprovecha para lavarse los pies;
  • ayuda en el cuidado de bebés o mascotas;
  • el baño tiene espacio suficiente;
  • y las conexiones ya están hechas.

Además, normalmente no necesita electricidad y permite utilizar el agua de una forma muy manual: abres el grifo, regulas la temperatura y lo utilizas como prefieras.

Si en tu casa cumple varias de estas funciones, quitarlo solo porque “ya no se lleva” no tiene demasiado sentido.

La reforma debe adaptarse a la vida de la casa, no al revés.

Qué aporta un inodoro inteligente

Un inodoro inteligente incorpora el lavado posterior y frontal en la propia taza.

La boquilla sale al activar la función, realiza el lavado y vuelve a quedar recogida. Según el modelo, pueden regularse:

  • la posición del rociador;
  • la presión del agua;
  • la temperatura;
  • y el movimiento del chorro.

Además, puede incorporar:

  • asiento calefactable;
  • secado con aire;
  • luz nocturna;
  • apertura automática;
  • descarga automática;
  • mando a distancia.

Su ventaja principal es que permite realizar la higiene después de utilizar el inodoro sin levantarse ni desplazarse a otro sanitario.

Controles y funciones de un inodoro inteligente Eisy: mando lateral y panel de funciones

Ahora bien, conviene dejar algo claro: un inodoro inteligente no sustituye todos los posibles usos domésticos del bidé.

No es igual de práctico para lavarse los pies, enjuagar una prenda o limpiar las patas de una mascota. Lo que integra es su función de higiene personal después de ir al baño.

Y esa diferencia importa bastante a la hora de decidir.

Bidé e inodoro inteligente: comparación práctica

AspectoBidé independienteInodoro inteligente
Higiene con agua
Uso después del inodoroHay que levantarse y desplazarseSe realiza permaneciendo sentado
Lavado de pies, prendas o mascotasPuede resultar prácticoNo está pensado para esos usos
EspacioNecesita un segundo sanitarioOcupa el lugar del inodoro
Agua templadaDepende de la grifería y la instalaciónRegulable según el modelo
Presión y posiciónSe controlan manualmenteSe ajustan desde el mando o panel
SecadoNormalmente noDisponible según el modelo
ElectricidadGeneralmente no necesitaSí necesita alimentación eléctrica
Limpieza del bañoHay dos sanitariosSe concentra en una sola pieza principal
AutomatizacionesNoDependen del modelo
InstalaciónNecesita agua, desagüe y espacio propiosRequiere comprobar agua, desagüe, medidas y punto eléctrico

No son dos productos idénticos compitiendo por hacer exactamente lo mismo.

Tienen una zona común —la higiene con agua— y otros usos diferentes.

Si lo que buscas es comparar el inodoro inteligente con un inodoro convencional —y no con el bidé—, lo vemos en detalle en inodoro inteligente frente a inodoro tradicional.

¿Qué ocurre cuando el baño es pequeño?

Aquí es donde el debate suele volverse más práctico.

En un baño amplio, mantener el bidé puede no suponer ningún problema. Incluso aunque se utilice poco, no condiciona la circulación ni obliga a renunciar a otro elemento.

En un baño pequeño, ese mismo sanitario puede:

  • estrechar el paso;
  • impedir instalar un mueble más ancho;
  • limitar el tamaño de la ducha;
  • o convertirse en una pieza alrededor de la cual hay que diseñar todo lo demás.

En esos casos, un inodoro inteligente permite conservar la función de lavado personal sin necesitar el espacio adicional del bidé.

Comparativa antes y después: un baño con inodoro y bidé frente al mismo baño con un inodoro inteligente y más espacio libre

Eso no significa que cualquier modelo vaya a encajar automáticamente. Hay inodoros compactos, alargados, a suelo y suspendidos. Siempre deben comprobarse las medidas y la posición de las conexiones.

¿Y si en casa alguien quiere conservarlo?

Es una situación muy habitual.

Una persona lo utiliza o está acostumbrada a tenerlo, mientras que otra prefiere recuperar el espacio.

Antes de decidir, merece la pena preguntar:

  • ¿Quién lo usa realmente?
  • ¿Con qué frecuencia?
  • ¿Para higiene o para otros usos?
  • ¿Existe otro lugar cómodo para esos usos?
  • ¿El baño necesita ganar espacio?
  • ¿La persona que lo utiliza se sentiría cómoda con un lavado integrado en el inodoro?

A veces el inodoro inteligente puede resolver la parte de higiene y facilitar la decisión.

Otras veces no, porque el bidé cumple funciones adicionales o porque alguien sencillamente prefiere seguir utilizándolo como siempre.

No todo necesita una solución tecnológica. A veces la respuesta correcta es dejar el bidé donde está y no darle más vueltas.

¿Qué opción es más sencilla durante una reforma?

Depende de la instalación existente y de la nueva distribución.

Mantener el bidé

Si ya está instalado, las conexiones funcionan y no cambia la distribución, conservarlo puede ser la opción más sencilla.

Si se mueve de sitio, se sustituye por otro modelo o cambia la distribución del baño, habrá que revisar sus tomas de agua y desagüe.

Eliminar el bidé

Quitar el sanitario permite recuperar espacio, aunque será necesario anular correctamente las conexiones y reparar el suelo o el revestimiento si quedan marcas.

En una reforma completa esto suele integrarse dentro del conjunto de trabajos.

Instalar un inodoro inteligente

Debe comprobarse:

  • el tipo y la posición del desagüe;
  • la toma de agua;
  • las medidas disponibles;
  • la compatibilidad del modelo;
  • y la posibilidad de disponer de un punto eléctrico próximo.

En algunos baños puede sustituir al inodoro existente con adaptaciones limitadas. En otros será necesario modificar alguna conexión o preverlo dentro de la reforma.

Puedes consultar los requisitos con más detalle en nuestra guía sobre cómo instalar un inodoro inteligente sin una reforma completa.

¿Cuál cuesta más?

No existe una respuesta única porque no se comparan únicamente dos sanitarios.

En el caso del bidé hay que valorar:

  • el precio de la pieza;
  • la grifería;
  • las conexiones;
  • la instalación;
  • y el espacio que ocupa dentro de la distribución.

En un inodoro inteligente, el precio del producto suele ser superior al de un WC convencional, aunque integra en una sola pieza el lavado con agua y otras funciones de confort.

El Eisy One cuesta 1.049 € IVA incluido, sin instalación. Puedes consultar los rangos del mercado y qué conviene comparar en cuánto cuesta un inodoro inteligente.

La comparación más útil no es solo cuál cuesta menos. También importa:

  • qué uso tendrá cada opción;
  • qué obra necesita;
  • cuánto espacio consume;
  • y qué funciones vas a aprovechar realmente.

Entonces, ¿qué elegir?

Mantendría el bidé si…

  • lo utilizas con frecuencia;
  • tiene varios usos en casa;
  • alguien lo necesita o se siente más cómodo con él;
  • el baño tiene espacio suficiente;
  • y no condiciona el resto de la distribución.

Valoraría un inodoro inteligente si…

  • el uso principal del bidé es la higiene después de ir al baño;
  • quieres realizar el lavado sin levantarte;
  • necesitas recuperar el espacio del segundo sanitario;
  • valoras el asiento calefactable, el secado o las funciones automáticas;
  • y la instalación es compatible.

Quitaría el bidé sin sustituir esa función si…

  • no lo utiliza nadie;
  • se ha convertido únicamente en un rincón donde dejar cosas;
  • necesitas aprovechar el espacio;
  • y el lavado con agua no es una prioridad para quienes viven en casa.

Mantendría ambos si…

  • el baño es amplio;
  • el bidé se utiliza para funciones distintas;
  • y también se valoran las prestaciones del inodoro inteligente.

Puede parecer redundante, aunque en algunas viviendas ambas piezas responden a usos diferentes.

No hay que declarar la guerra al bidé

El bidé no es un aparato absurdo ni un enemigo al que haya que expulsar de todos los baños.

En algunas casas sigue siendo útil. En otras se ha convertido en una pieza que ocupa espacio sin participar demasiado en la vida familiar.

El inodoro inteligente ofrece otra manera de incorporar la higiene con agua, junto con funciones que el bidé tradicional no tiene. No reproduce todos sus usos y tampoco necesita hacerlo.

La mejor decisión será la que responda a una pregunta bastante poco tecnológica:

¿Qué hacemos realmente en este baño y qué queremos poder hacer después de la reforma?

Y si tu duda es más de fondo —si un inodoro inteligente te compensa en general—, la resolvemos en ¿merece la pena un inodoro inteligente?.

Si quieres valorar las medidas y funciones de un modelo completo, puedes consultar el Eisy One.

Preguntas frecuentes

¿Un inodoro inteligente sustituye al bidé?

Puede sustituir su función de higiene personal después de utilizar el inodoro para muchas personas. No sustituye otros usos habituales del bidé, como lavarse los pies, realizar un baño de asiento o enjuagar pequeñas prendas.

¿Tiene sentido conservar el bidé?

Sí, cuando se utiliza, hay espacio suficiente o cumple funciones útiles en el hogar. No es necesario retirarlo únicamente porque se esté reformando el baño.

¿Un inodoro inteligente ocupa más espacio que uno normal?

No necesita el hueco adicional de un bidé independiente, aunque sus dimensiones deben comprobarse antes de instalarlo.

¿Puedo instalar un inodoro inteligente si conservo el bidé?

Sí, siempre que exista espacio y la instalación sea compatible. Ambas piezas pueden convivir si responden a usos distintos.

¿Puedo instalarlo si mi baño nunca tuvo bidé?

Sí. No necesita las conexiones de un antiguo bidé. Deben revisarse la toma de agua del inodoro, el desagüe, las medidas y la posibilidad de disponer de alimentación eléctrica próxima.

¿Necesita enchufe?

Sí. Las funciones electrónicas necesitan un punto eléctrico adecuado y con toma de tierra.

¿Un inodoro inteligente usa agua templada?

Depende del modelo. Los modelos completos como Eisy calientan el agua y permiten regular su temperatura.

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